Higo Mental

Sesión #20: ASÍ SE BAILA EL SIGLO XX / KIDS SEE GHOSTS. POLS (ONLINE) / 28-09-2021

Higo Mental

Hola a todes, muchas gracias a Pols, a Carles, Netor y Paula, por invitarnos a su club de lectura-investigación Kids See Ghosts. Nos hizo mucha ilusión esta propuesta cuando nos llegó hace ya unos meses. Estuvimos barajando opciones, pensando que quizás nos decantaríamos por hacer un taller pero tras ponernos manos a la obra con el libro y darnos cuenta de que había, por parte de los dos, un interés particular por la música popular —en el caso Ricardo más por el flamenco y, en mi caso, por el pop español independiente—, nos decidimos por llevar a cabo una sesión al uso de Higo Mental. Vamos a ir poniendo vídeos, presentándolos y estableciendo algunas relaciones con Los fantasmas de mi vida de Mark Fisher pero también dejando que el hilo de vídeos nos lleve un poco a otros lugares, forzando un poco el discurso, vaya. La sesión durará poco más de una horita y después, ya que estamos en un contexto online, todos conectados a internet, nos gustaría abrir la sesión y que si se os ha ocurrido algún vídeo en este rato lo podáis pinchar y presentar vosotros. Vamos allá.

Voy a abrir la sesión con el grupo que da título a la misma. “Así se baila el siglo XX” es una canción de Hidrogenesse, un grupo que me venía a la cabeza de vez en cuando mientras leía a Fisher. Para mi Hidrogenesse tiene que ver con la idea de anacronismo que evoca Fisher, con el escurrimiento de periodos unos dentro de otros, con el delirio recombinatorio, con la retromanía y el pastiche en el que pueden convivir sonidos e imágenes de distintos momentos con cierta tranquilidad. Su obsesión por la tecnología, por cierta tecnología vieja, también los desubica temporalmente. Me recordaban también a cuando Fisher habla de la esclavitud moderna y de Tricky. Canciones como “No hay nada más triste que lo tuyo” de Hidrogenesse creo que tambén apuntan a algunos de estos temas. Cuando Fisher menciona que Tricky llamó a un álbum Knowle West y recomendaba a la gente joven que no dijeran que eran de Knowle West pues no encontrarían trabajo, me devolvía a Carlos de Hidrogenese hablando sobre Rubí y los turnos de noche. En fin, voy a poner “Siglo XIX”, un viaje al pasado con un vídeo de Stanley Sunday, quien también tiene el pastiche y el anacronismo muy presente en su práctica audiovisual.

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Venimos de un viaje en el tiempo y yo traigo otro. Al traer el pensamiento de Mark Fisher al contexto español en relación a la música, a mí me saltó enseguida un cruce con el flamenco.

El flamenco es justamente un tipo de música en el que hay una negociación constante con el pasado y el futuro, con la tradición y la vanguardia, el respeto a los maestros y la originalidad. Sin embargo se hace desde una mirada que yo pienso, e igual me equivoco, que es poco hauntológica, o simplemente más explícito que en la música pop o las populares.

Y sobre si el flamenco es popular o no, Pedro G. Romero, citando a Agustín García Calvo, escribía en El Estado Mental sobre el disco de Granada de Silvia Pérez Cruz y Raul Refree:

"Agustín García Calvo gustaba de polemizar con los aficionados al flamenco. Para el poeta zamorano el flamenco, especialmente esa variante que se autodefine como cante jondo, no es un arte popular sino un extraño elitismo lumpen. Nadie puede repetir un cante, literalmente, canturrearlo por debajo. No hay cantábiles. No tarareas una seguiriya mientras se cepilla una mesa. Los cantes de brega son una invención escénica. El martinete es una pieza mecánica, una toma de aire, no un canto de trabajo. Y lo que circula por debajo, lo que de boca en boca va, no es más que canción y no puede ser otra cosa".

En cualquier caso, el viaje en el tiempo que traía yo es también un viaje en la tele pero de género documental. Es un programa que se emitió en la 2 entre el 1971 y el 1973, “Rito y Geografía del Cante Flamenco”, que presenta Jose Maria Velázquez-Gaztelu. Digo que es un viaje en el tiempo porque pertenece a un momento del franquismo en que todo lo que se comunicaba hacia dentro y hacia fuera del estado era un cultura centralizada y de progreso. Y por lo tanto, el flamenco que ahí se presentaba era lo mismo, un flamenco pasado por un filtro de Madrid. Este programa permitió mostrar, con la excusa del flamenco, una realidad social distinta, una Andalucía con unos espacios que, a ratos, parecía un viaje en el tiempo justamente, puesto que el desarrollo económico pasaba también por Madrid o Barcelona, no por Jerez. Ponemos unos Tientos de Tia Anita la Piriñaca y me parece interesante ver también cómo se habla de la música y el flamenco en la introducción.

Como decía, en esta negociación con el pasado y el futuro, siempre siempre se defienden las músicas flamencas nuevas desde el reconocimiento explícito de los referentes. La única forma de legitimar algo es el pasado. Pedro G Romero, en el mismo artículo que comentaba, que es un buen ejemplo de escribir sobre música sin hacer periodismo, lleva un poco más allá la reflexión sobre la relación entre pasado y presente en el flamenco:

"Hay un respeto por los mayores, de ese del que habla la tradición oral, de antes de los discos y la radio. Traducir la tradición siempre conlleva una traición. Poco más o menos ese era el emblema de Enrique Morente: quería ponerlo en la puerta de su casa de Granada. Y es verdad: la fidelidad, el calco, la copia de la tradición sólo son posibles bajo el régimen industrial de la reproducción técnica. La oralidad verdadera siempre traiciona al modelo, precisamente porque no quiere falsificar el modelo sino repetirlo exactamente en otro tiempo. Y ese acondicionamiento natural significa cambios. Ponerle el ruido de un motor al silencio de una cala mallorquina no es más que fidelidad al paisaje".

Y para cerrar esta chapa sobre el flamenco, una soleá del Niño de Elche, que me cae un poco así así, pero creo que es inteligente en los cruces que hace entre música y política. En este caso son unas soleás sobre los desahucios.

M: Sin irnos del todo del flamenco, voy a poner una canción de “flamenquito”, que es como Le Parody llama a la deriva electrónica y tecno que ella hace. Peio Aguirre, gran lector de Fisher, es también un gran escuchador de pop, y de pop español. A mi me ha encantado saberlo, en su blog Crítica y metacomentario tiene una etiqueta con muchas entradas dedicadas al pop político en el que te habla de grupos como Klaus & Kinski o incluso Family, del que hablaremos más tarde. En fin, para mi ha saberlo me ha devuelto la confianza en que puede convivir un potencial crítico y político con la escucha de un pop que a veces puede ser muy evasivo. En fin, Peio dice justamente que la política del pop como evasión, placer y disfrute nunca ha estado reñida con la responsabilidad social. Para mi Le Parody es un buen ejemplo de ello. Voy a poner “Alepo”, de su último disco Porvenir. Hay en este disco muchas otras canciones que también refieren a temas políticos, pero esta es quizás la más explícita a pesar de terminar con la imagen de cuerpos bailando. También me interesaba Le Parody como alguien que vivió un cierto entusiasmo y sensación de pertenencia a raíz del 15M. Ella misma decía, en el año 2014 que sentía el 15M como la cultura folk a la que pertenecía. Citándola a ella misma "¿Qué llevo yo en la sangre? ¿Qué raíces culturales tengo? Pues, como clase media blanca acomodada en una sociedad de consumo… ninguna. Y el 15-M me dio eso, esa visión de que hay un colectivo y está pasando algo fuerte y nuevo que afecta a ese colectivo al que pertenezco y que a mí me configura como persona". Recientemente considera encontrarse mucho más aislada y sola respecto a ese momento de entusiasmo. En fin, vamos con “Alepo”.

R: Bueno, de aquí me voy a otro tipo de música también política, como dice Fisher cuando habla de ciertos temas de rap en que lo político no lo encontramos en lo obvio de contenido sino en un subtexto. El título ya tiene mucho que ver con esa “representación hiperbólica de la invulnerabilidad” de la que habla en el capítulo de “No hay romance sin finanzas”. El título de la canción nos remite ya a ese “yo endurecido” sobre el que escribe Jennifer M. Silva.

A parte del recurso de lo falso analógico, con ese marco que pretende convertir su interior en fotogramas… Lo curioso de esta canción es que de repente pone de forma super explícita la palabra clase obrera (que ni los Chikos del Maíz casi). Pero lo hace de una forma curiosa... De ahí me parece interesante una entrevista que le hicieron en El Mundo a Morad en que este definía MDLR de la siguiente manera: “Clase obrera. Un gran amigo mío siempre me repetía esa frase en inglés: nosotros somos 'working class' y se me quedó eso en la cabeza. Por mucho que tengas, que sepas que vienes de la clase obrera, donde el pan se busca y ya está, no hay nada más”.

"Como habréis visto, igual Morad (y cosas del drill) tiene menos que ver con el trap estadounidense y más con lo que dice Fisher sobre el Grime y su “alegoría del destino de clase” por lo que respecta a las letras. En el artículo de autonomía en el Reino Unido, en el que también se habla de ese “asidero en el presente que las viejas formas de música política consciente no tienen”.

En términos de un debate marxista clásico, es el MDLR el nuevo sujeto revolucionario? Fuera bromas, creo que justamente Morad y el Beny Jr y así han encontrado un nombre para una identidad de clase con la que muchxs se quieren identificar. Aunque eso sí, nuestro imaginario del MDLR es tan masculinizado como el de la clase obrera?

M: Para alejarnos un poco de lo masculinizado pero sin irnos demasiado de las finanzas o la clase obrera vamos con “La funcionaria” del mítico grupo de pop costumbrista Vainica Doble formado por Carmen Santonja y Gloria Van Aerssen. Abajo el trabajo, aunque hablar desde ahí tenga, sin duda, implícito un gran privilegio.


R: Un vídeo cutre de Espai en Blanc… pero que me parece interesante que estén produciendo este tipo de material. Me parece interesante en comparación con el que pondré después del Sindicat d’Habitatge del Raval. Su frase final me recordaba a eso de “¡Viva el resentimiento!” que habla del resentimiento como un afecto marxista porque, si no te lleva a la inacción quejosa, puede ser un motor increible. Santiago López Petit de Espai en Blanc también ha escrito mucho sobre este tipo de malestares.

Esa es la línea a la que está apelando estos años el Sindicat d'Habitatge del Raval, un colectivo de vivienda del barrio del Raval de Barcelona como muchos otros alrededor del territorio español. Este colectivo prioriza el trabajo en su línea comunicativa, marcada claramente por los colectivos de la izquierda independentista catalana, Arran y Endevant. Una de las cosas que hicieron para cubrir multas fue un chándal, con una música increíblemente hauntológica. A ese chandal le llamaron “uniforme”.

Es una propuesta interesante sobre esa paradoja de la que se habla en el artículo de The Jam entre el compromiso político y el placer por el consumo. Aquí se concilian la conciencia de clase y el deseo de consumo. Otra cosa es que el chándal sea un ejemplo de creatividad de la clase trabajadora tal y como Fisher habla de la música popular.


M: Un poco de optimismo. En las últimas líneas de Los fantasmas de mi vida Mark Fisher escribe: “Inventar nuevas formas de involucramiento político, revivir las instituciones que se han vuelto decadentes, convertir la desafección privatizada en ira politizada: todo esto puede hacerse, y una vez que ocurra, ¿quién sabe qué es posible?” Yo todavía no sé qué es posible y la confianza es relativa, pero sí creo que hay gente haciendo, pensando e investigando desde la música desde esa ira politizada y cuya política no tiene que ver con los políticos sino con cierta manera de hacer y con la voluntad de articular el presente, esa voluntad que Fisher considera estar perdida. Voy a usar el comodín de los dos vídeos para hablar de Maria Arnal (y también de Marcel Bagés, pero después). Primero cuando Maria formaba parte de la coral popular del Poblesec —mención especial a la fuerza colectiva y comunitaria de las corales, que precisamente en Cataluña tienen una gran tradición y vínculo con la politización de la clase obrera—, aquí un vídeo de una canción contra la gentrificación y los desahucios. Después con la canción del primer disco que graba como Maria Arnal i Marcel Bagés, con “45 cerebros y un corazón”, potentísima canción sobre el luto colectivo español que supone que todavía haya cadáveres bajo las cunetas.


R: Quería traer aquí un vídeo super retro de hace 6 meses. Se explica solo y es muy útil, aunque de retro que es a veces no se acaba de ver bien. Es un aporte interesante que tiene que ver con la cuestión de cómo las condiciones de producción afectan a la música. Justamente hace referencia al lema “Okupad casas, formad bandas”. Y quien lo firma son el grupo Algara, que son libertarios… que tanto marxismo para arriba marxismo para abajo nos vamos a volver loquis…

M: Lamentablemente me voy más hacia los políticos que hacia la política. Pensé mucho en Andrea Levy cuando Mark Fisher escribe: “Y luego está ‘The Eton Rifles’, que David Cameron triste y célebremente, y para disgusto de Weller, mencionó como una de sus canciones favoritas”. Y luego Fisher cita al propio Cameron diciendo “No veo por qué la izquierda tiene que ser la única a la que se le permite escuchar canciones de protesta”. Me recordó a cuando mi amiga Francina Ribes, una de las integrantes de Doble Pletina, me explicaba —con bastante drama— que Andrea Levy había hecho un tweet o una declaración diciendo que le encantaba el grupo. Resulta que Levy es un super escuchadora de pop español y por lo visto, las playlist que hace en Spotify tienen mogollón de seguidores. Para coqueteos entre músicos del pop y política tenemos a Nacho Cano, el de Mecano, ¿el grupo más facha de España? Aquí dos vídeos tremendos:


R: Esto me recuerda al conflicto en Operación Triunfo de Ana Torroja con el tema de la palabra “mariconez”... Maravilloso. Miki y Maria querían cambiar la letra de la canción y ella se negaba y bueno, lo mejor de todo fue el hilo de Twitter de Ana Torroja. Dejo el link por aquí. Acaba diciendo: “Pido respeto en redes. Pido libertad, no censura. Y viva la diversidad. Gracias, OT”. LIBERTAD!

R: Pero bueno, yo quería traer otro vídeo, del Myspace Dragon Hoard de Daniel Moreno Roldán, un proyecto artístico sobre la desaparición y recuperación de música de Myspace. Así se explica en la web: “En marzo de 2019 se anunció que toda la música almacenada en la red social Myspace desde antes de 2015 había sido eliminada definitivamente por supuesta negligencia profesional. Unos 50 millones de canciones producidas por alrededor de 14 millones de artistas desaparecieron para siempre. Internet Archive, una biblioteca que conserva archivos digitales, logró recuperar 450.000 de las canciones perdidas y las compiló en un vasto archivo llamado Myspace Dragon Hoard.”

Lo que hace él en 'Myspace Dragon Hoard (Lost WorldWW Music)' es un álbum sampleando algunas de estas canciones y una de las formalizaciones es este vídeo, con Estel Boada y Andi Stecher. El vídeo tiene este aire nostálgico y de futuro perdido, justamente. Como la última exposición en Bombon en Barcelona con Margot Cuevas, que se llamaba Deep Nostalgia Radio.

--> VER VÍDEO <--

M: Voy a poner mi último vídeo. Me mantengo un poco en el tema de la nostalgia. Ricardo cerrará después la sesión y la abriremos por si habéis pensado algún vídeo más. En cualquier caso, yo no quería terminar sin poner una canción de Family. Sacaron un solo disco en 1993-94 del que apenas hicieron directos —así que apenas un puñado de personas pueden dar explicación a su nostalgia por haber vivido un concierto. Pues este disco ha sido decisivo y una referencia para cualquier grupo de pop posterior. El otro día hice un tweet en que decía que estaba preparando esta sesión y que a menudo pensaba en Family como un grupo que me generaba una nostalgia tremenda que quizás no terminaba de pertenecerme. Fue a raíz del tweet que Peio Aguirre me contestó y me mandó un artículo que había escrito al respecto:

“La música pop establece una temporalidad particular pues es progresiva y regresiva al mismo tiempo. Progresiva en el sentido de que no se detiene y avanza desde un punto hasta otro situado en un lugar que todavía no es; regresiva en el sentido de que mira hacia atrás sin descanso. Las grandes composiciones pop se mantienen colgadas en este equilibrio, esta suspensión de la temporalidad. Están tanto en el progreso como en el regreso, y eso las hace parecer tremendamente marcadas por su tiempo al mismo tiempo que les rodea cierta sensación de eternidad o intemporalidad.”

Luego habla de Family como un grupo capaz de crear utopías. Así que, por mi parte, terminamos soñando un poco.

R: Estos últimos vídeos que voy a poner son un poco una reacción a la aseveración de Fisher sobre el final del interés en la música en 2003. Me pregunto si escribe muy situado en lo anglo... Los primeros años de los 2000 fueron años cruciales para el reggaeton y su llegada a Europa. Los que nacimos en la generación de finales de los 80 principios de los 90 lo recordamos su llegada de una forma que lo que se venía haciendo antes envejeció diez años de golpe. Si a este fenómeno le añadimos la llegada de Youtube en 2006 pasan cosas como lo que vais a ver ahora. Yo hice una deriva por YouTube, mi Higo Mental particular, a partir de escribir “Dale Don Dale” en el buscador, una canción que aparece en el disco de Don Omar The Last Don en el mismo 2003. Con los vídeos que pongo a continuación os invito a dar esta vuelta conmigo.

Añadir también que Fisher habla del Autotune como efecto vocal y no corrector a partir, sobre todo, del 808s & Heartbreak de Kanye West. Pero aquí estamos hablando de Don Omar poniéndole Autotune a unos gemidos de los coros! Esto lo haría luego Dean Blunt/Hype Williams en 2015!





Las aportaciones del público:

¡MUCHAS GRACIAS POR VENIR!







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